Buscar este blog

domingo, 13 de febrero de 2011

Flechazos alternativos

Mañana es San Valentín y, como estoy cansada de lo mismo, pero tampoco puedo olvidarlo porque sale en todas partes, voy a pensar en los otros flechazos, aquellos que no se pueden considerar de amor de pareja, pero que a veces pueden llegar a ser tan locos e irraicionales como los otros. Y como los otros, con frecuencia, nos convierten en peleles y nos hacen desvariar.

Como cualquier flechazo, estos otros también aparecen en el momento más inesperado. Vamos a empezar por el más superficial: llevas toda la tarde bucando ropa de rebajas y, de repente, entre esa marea de prendas tan del montón (nunca mejor dicho), encuentras un picardías que te llama la atención. No es para nada tu estilo. Vaya, además tiene un descosido...pero ves que te gusta y te lo quedas, porque algo así no se encuentra todos los días.

Otro escenario propicio para el flechazo es el bazar chino. Llevas diez minutos dando vueltas por los pasillos y, entre lámparas de cisnes y jarrones rebozados de purpurina, descubres ese objeto que, no sabes bien porque, te fascina. Tal vez es un cactus de plástico, quizas es un salero con forma de pimiento...Tu sabes que no deberías, que es un caprichito pasajero y que en tu casa no lo van a aceptar,  pero...¡Es tan mono!

Otro tipo de flechazos son los que tienen como protagonistas a los muebles. Sí, sí, parece una tremenda tontería, pero cuidado con esos que son los más peligrosos. ¡Los muy sinvergüenzas! Hasta se llegan a interponer entre una relación de pareja entre personas de carne y hueso. Cariño o el sofá de 10.000 euros o yo...¡El sofá!

¡Y los flechazos con la comida! Esos si que son fulminantes.  La pasión se desborda de forma instantánea: tan solo ver el donuts gigante, que te está guiñando el ojo desde el escaparate, o la palmera de chocolate que te dice cómeme cómeme. Y que me dirás de esa bolsa de patatas fritas que las mata callando, pero allí está esperando que caigas en la tentación.

Tambien hay flechazos geograficos, desencadenados por países, ciudades y pueblos. Me explico, hay gente que, de repente, un buen día, lo dejaría todo por irse a vivir a Guadalajara. Como siempre,  para gustos los colores.

Poniéndonos ya serios, que me diréis del amor a primera vista con los trabajos. Algunas veces cuando vas a una entrevista y entras en la oficina te da urticaria instantánea y rezas para que no te cojan. Otras, sabes que es tu lugar.

Llegamos, por fin, al más sublime de los flechazos, el enamoramiento de amigos. El objeto de deseo es esa persona, hombre o mujer que sexualmente no te atrae en absoluto, pero que descubres que es taaaan maja...Tal vez la acabas de conocer, o quizás ya las conocías pero no te habías dado cuenta de lo irresistiblemente amigable que puede ser...Y pasa lo que pasa, la invitas a un café, a fumarte un cigarrillo...El resto ya es cosa vuestra, solo te recomendaría que uses protección (de datos), porque es bastante frecuente que en un arrebato de amistad acabes contando cosas que no tenías que contar, rajes de quien no tenías que rajar...Ante todo disfruta, pero no te dejes llevar por el momento.

Y, como en los flechazos de pareja, puede ser que todo sea un engaño de Cupido y que, al final, con el corazon partío tengas que admitir que te habías equivocado. El donuts te deja un sabor empalagoso, tú llevando un picardías..., el trabajo, al final, era para comercial...Tu nuevo amigo le cuenta al jefe lo mucho que le odias...Muy bien, Pero, ¿no fue bonito mientras duró?

No hay comentarios:

Publicar un comentario